Tu ramo se marchita. Lo que sentiste ese día, no.

Las flores de tu boda. Un pétalo del primer ramo que te regaló. El encaje de tu vestido. La tierra del lugar donde dijisteis sí. Una carta escrita a mano. Los momentos que definen una historia de amor, encapsulados en una pieza que llevas contigo para siempre.

Porque hay historias que merecen no desvanecerse nunca.